Categoria de los archivos: Mundo

Los conflictos y la inestabilidad provocan el desarraigo de 4.5 millones de niños en cinco países

NUEVA YORK, 30 septiembre de 2015- Los conflictos y la inestabilidad en cinco países han provocado el desarraigo de, al menos, 4.5 millones de niños, según ha dicho UNICEF en el marco de la reunión de alto nivel de la ONU sobre la crisis global de migrantes y refugiados.

 “Las desgarradoras imágenes han contribuido a llevar la atención de los ciudadanos al destino de los niños atrapados en la crisis europea de refugiados, pero el asunto va más allá de las fronteras de Europa”, dijo Afshan Khan, director de programas de emergencia de UNICEF. “El mundo enfrenta la mayor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial, con millones de familias que se han visto forzadas a huir de sus hogares debido al conflicto y la persecución en países como Afganistán, Somalia, Sudán del Sur, Sudán o Siria”.

Desde principios de año, más de medio millón de personas han cruzado el Mediterráneo hacia Europa. Aproximadamente la quinta parte de quienes han llegado a Europa son niños.

 Mientras la situación en Europa ha captado la atención del mundo, millones de refugiados más continúan en tránsito:

•    En Siria, el brutal conflicto –que entra en su quinto año- ha forzado a más de 4 millones de personas a huir a campos de refugiados, alojamientos improvisados y comunidades de acogida desbordadas en Jordania, Iraq, Líbano y Turquía.

•    Más de 2,6 millones de personas han dejado Afganistán. El país ocupa el segundo lugar en procedencia de refugiados.

•    En Somalia el conflicto, la inestabilidad y la hambruna han empujado a cerca de 1 millón de personas –la mitad de ellos niños- a salir del país.

•    Cerca de 666.000 personas han huido del conflicto en Sudán.

•    Unas 760.000 personas, dos tercios de ellas niños, han huido de Sudán del Sur desde que estalló el conflicto en diciembre de 2013.

 Los niños de los países en conflicto están amenazados a diario. Sufren el riesgo de secuestros, mutilación, reclutamiento y muerte. Su viaje hacia la seguridad está plagado de peligros. Tanto si huyen por mar como por carretera, están a menudo a merced de los traficantes y tienen que cargar con el peso físico y psicológico de la guerra, el desplazamiento y las hostilidades.

Los millones de niños afectados por la migración y los desplazamientos forzosos necesitan respuestas integrales, conjuntas y sostenibles.

UNICEF mantiene su compromiso para proporcionar apoyo vital a los niños en su viaje en busca de un futuro más seguro, y en sus países de origen:

•   En Siria, por ejemplo, UNICEF está contribuyendo a proporcionar servicios de agua y saneamiento, mantener a los niños en la escuela y llevar a cabo campañas de vacunación.

•   En la ruta hacia Europa, UNICEF ha establecido espacios amigos de la infancia y continúa trabajando con los países de acogida para priorizar el interés superior del niño.

•   En los países en desarrollo no afectados por un conflicto, UNICEF apoya programas para abordar las causas subyacentes de la pobreza y la falta de oportunidades.

Sudán del Sur y los niños soldado

Ollin Rafael / Odisea Global.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés) advierte que en el conflicto de Sudán del Sur se siguen reclutando niños soldado, ya van 12 mil. En un comunicado de prensa publicado la semana pasada, UNICEF alertó que en el conflicto civil de Sudán del Sur se siguen reclutando niños para la guerra. Condenamos, dice el comunicado, “de forma enérgica el secuestro de decenas de niños, algunos de apenas 13 años, por un grupo armado cerca de Malakal, en el norte de Sudán del Sur.”

Uno de los equipos de UNICEF desplazados a la zona informó que 89 niños habían sido secuestrados mientras hacían sus exámenes en un colegio de Wau Shilluk, una comunidad en el estado del Alto Nilo, y advirtieron que el número de niños y niñas secuestrados podría ser mucho mayor. Según algunos testimonios, “los soldados armados rodearon la comunidad y registraron casa por casa. Los niños mayores de 12 años fueron llevados por la fuerza.”

En diciembre del 2013 comenzó la enésima etapa de un conflicto social y político arrastrado desde la descolonización y que se ha convertido en una guerra civil a gran escala que hasta el día de hoy no encuentra su fin.

Sudán del Sur fue parte del Sudán Anglo-egipcio bajo dominación colonial inglesa, que después de su independencia en 1956 se convirtió en la República de Sudán hasta 1985 cuando un golpe militar acabó con su endeble democracia. Sudán de Sur, con etnias de religión animista y cristiana, quedó bajo el dominio del norte de mayoría musulmana, oprimido por medio de una violencia que se convirtió en caldo de cultivo de la guerra. El problema subyacente a todo esto fueron las fronteras artificiales establecidas por el colonialismo occidental que no tuvieron en cuenta la diversidad de las regiones dado que primaba la lógica económica y política, en gran medida, miope de las potencias dominadoras.

Una vez estos territorios lograron independizarse, muchas de las fronteras coloniales se mantuvieron a sangre y fuego por los nuevos poderes que, más débiles que los antiguos, vieron surgir en sus territorios el conflicto natural de la diversidad atada por fuerzas antinaturales. Por si fuera poco, estos conflictos fueron alentados por algunos poderes de occidente que vieron en ellos la oportunidad de mantener los beneficios sin la necesidad de invertir nada en la administración del territorio. Es así que los poderes coloniales siguieron dominando el territorio a través de una fuerza menos visible pero más férrea: la del terrible colonialismo económico de nuestros días.

En 1983 inició la guerra civil entre grupos independentistas del sur y el ejército sudanés que duró hasta el año 2005 cuando se firmó un debil acuerdo de paz que garantizaba mayor autonomía al territorio del sur. En 2011 Sudán del Sur realizó un referéndum de independencia en el que ganó la mayoría secesionista y que condujo a la proclamación de independencia el 9 de julio de ese mismo año. Lamentablemente, Sudán del Sur posee gran cantidad de reservas de petróleo que hacen que el estado más joven del mundo sea un diamante deseado. El 15 de diciembre del 2013 el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán intentó un golpe de estado que fracasó pero que provocó el inicio de la guerra civil disfrazada de un conflicto étnico entre las dos tribus principales del país, los dinkas y los nuer, pero detrás de la cual se haya, como bien dice el periodista especializado Chema Caballero, una lucha entre grandes potencias por el control de los pozos de petróleo que utilizan y manipulan las diferencias internas para conseguir sus propios objetivos.

Remontándonos un poco en la historia podemos verlo todo más claro. Según se narra en una investigación del diario El País, Estados Unidos que durante la guerra de independencia entre el Norte y el Sur, impuso sanciones al gobierno de Jartum en su apoyo a Juba, esto es, apoyando al sur contra el norte, provocó graves consecuencias económicas para el gobierno sudanés que tuvo que pedir ayuda a China, Irán y a Rusia. Para China fue una bendición pues con ello consiguió el petróleo que buscaba para alimentar su enorme crecimiento al adquirir el 78% de la producción del país y construyendo un gaseoducto para su transporte hasta el mar. Al ver esto, las empresas norteamericanas presionaron a su gobierno para que acelerara la independencia del sur que, como ya vimos, posee la mayoría de las reservas de crudo. Sin embargo, una vez lograda la independencia, el gobierno del sur no cambió los contratos con las empresas chinas. Viendo que sus amenazas no llegaban a buen puerto y que el presidente Kiir se hacía de oídos sordos Estados Unidos decidió, de manera oculta, fomentar un golpe de estado a través del vicepresidente Riek Machar. El 15 de diciembre del 2013 Machar inició la rebelión.

Según Chema Caballero, “Este tipo de maniobras, que prolonga los juegos de la guerra fría aunque alguno de los actores cambie, ponen de manifiesto que lo único que importa en Sudán del Sur es el control de uno de los campos petrolíferos más lucrativos del continente, el cual genera miles de millones de dólares para el país más joven de África, para lo cual multinacionales y gobiernos se alían, una vez más.”

Después de tantos años de conflicto, gran parte de la infraestructura del país está dañada o completamente destruida, lo que significa un grave problema para la población que se encuentra bajo durísimas condiciones de vida. El año pasado, UNICEF lanzó una Misión de Respuesta Rápida para paliar algunas de las consecuencias del conflicto, sobre todo para ayudar a las 30 mil madres y a sus hijos que carecen de los servicios básicos. En una de esas misiones, el periodista Mike Pflanz, corresponsal del The Daily Telegraph de Londres, fue para ver en primera persona lo que estaba sucediendo (esta narración se puede leer en el diario español El País). Pflanz se encontró con un país destruido y necesitado de toda la ayuda internacional posible.

La guerra se está llevando entre los pies a miles de personas (alrededor de 550 mil), entre ellos muchos niños y niñas (120 mil menores de 5 años). Por esto, la denuncia de UNICEF sobre el reclutamiento de niños soldado es tan importante. Pflanz cuenta: “Al menos uno de los que cargaban con un AK-47 era un niño, un chico que apenas tendría 14 años. Los otros eran algo mayores o quizás no. Se envían informes de manera repetida sobre niños que son reclutados para formar parte de grupos armados que combaten en el conflicto de Sudán del Sur. Desde que estoy aquí, ya me han contado dos historias de adolescentes que deberían ir a la escuela en lugar de estar ingresados en hospitales recuperándose de heridas de bala.”

UNICEF: 2014, AÑO DEVASTADOR PARA LA INFANCIA POR LA VIOLENCIA

Ollin Rafael / Odisea Global.

Para UNICEF 2014 ha sido un año devastador para la infancia y esto se ha debido, según el organismo internacional, a un aumento generalizado de la violencia. Los conflictos armados en todo el mundo han dejado un reguero de sangre que ahora mismo parece imparable. Los niños y las niñas han sido expuestos en muchas partes del mundo al hambre, a la violencia extrema, al reclutamiento forzoso, a las enfermedades graves, a la pérdida de sus familias, a la trata de personas, etc. “Ha habido niños asesinados mientras estudiaban en el aula y mientras dormían en sus camas; niños que han quedado huérfanos o que han sido secuestrados, torturados, reclutados, violados e incluso vendidos como esclavos. Nunca en la historia reciente tantos niños fueron sometidos a este tipo de indescriptible brutalidad”, dijo Anthony Lake, director ejecutivo de UNICEF. Pero lo más increíble es, como dice el periodista argentino Martín Caparrós en su libro sobre el hambre, que hemos podido quedarnos sentados en nuestras casas sin hacer nada o casi nada.

Según la neurociencia, una de las virtudes esenciales del ser humano, algo que ha permitido que la especie sobreviva a lo largo de milenios, es su capacidad para la compasión. Hay neuronas especializadas, las neuronas espejo, que permiten que el cerebro reaccione a las situaciones vividas por los otros, es decir, la reacción natural de todo ser humano frente a otro que necesita ayuda es ayudar.

Y nosotros no preguntamos: ¿Acaso hemos perdido esa capacidad?

La respuesta es no, no lo hemos hecho, seguimos siendo perfectamente aptos para empatizar con los otros, sin embargo, somos capaces de poner un filtro que permite que nos olvidemos rápidamente de aquello que no nos afecta de forma inmediata. Decidimos en nombre de nuestra comodidad evitar pensar no sólo en nuestra falta de acción para cambiar las cosas sino en las consecuencias de nuestra forma de actuar.

Algunas investigaciones recientes han descubierto que el sentir empatía por los otros depende en gran medida de que estemos del humor adecuado para ponerle atención al mundo que nos rodea y no tan ensimismados como para no ver más allá de nosotros mismos.

Según dice el psicólogo Daniel Goleman, es justamente la empatía lo que nos separa de los psicópatas que son capaces de apagar la parte de su cerebro que les hace sentir compasión y se pregunta si no nos estaremos convirtiendo en una sociedad psicópata, porque es precisamente lo que hacemos cuando decidimos no pensar en las tragedias que nos rodean. Suspendemos esa parte del cerebro que nos hace ser empáticos y tener un comportamiento compasivo.

Por ejemplo, es evidente que todo aquello que consumimos tiene efectos en la realidad que nos rodea y, sin embargo, fingimos que somos ajenos a ellos y a sus consecuencias ecológicas, de salud pública, sociales y de justicia económica: “Lo tenemos a la vista pero no lo vemos”. Nos hemos convertido en víctimas de un sistema que nos distrae de lo importante mediante necesidades superfluas.

Goleman pone un ejemplo terrible: el algodón, cuenta, es muy resistente a los tintes textiles y cuesta mucho trabajo que adquiera color por lo que aproximadamente el 60% del colorante que se usa se convierte en agua residual que contamina los acuíferos de la zona en donde se fabrica; los epidemiólogos han descubierto que la incidencia de cáncer en la sangre, leucemia, en niños y niñas que viven cerca de estas fábricas es bastante más alta que en otras regiones, sin embargo, nosotros, los consumidores, nos ponemos esa camiseta azul o roja o verde sin pensar en ello.

De la misma manera, vemos todos los días las calamidades que azotan el mundo, nos afectan un número limitado de segundos e incluso minutos si somos muy empáticos, pero después volvemos a lo que estábamos haciendo sin detenernos demasiado tiempo a pensar en la forma en que eso podría cambiar, imaginando que no hay nada que hacer. Pero nos equivocamos pues cada acción particular hecha de manera compasiva ayuda en un cambio profundo, desde consumir de manera más responsable hasta cooperar en las campañas de UNICEF, ACNUR, Save the children, Greenpeace, etc.

El año pasado ha sido un mal año para la infancia y esto continúa hoy. Según datos de UNICEF, 15 millones de niños están atrapados en conflictos violentos en República Centroafricana, Irak, Sudán del Sur, el Estado de Palestina, Siria y Ucrania, incluidos los desplazados internos o quienes viven como refugiados; 230 millones de niños viven en países o zonas de conflicto armado; 54 mil niños se quedaron sin hogar en Gaza debido a un conflicto que duró 50 días y en el que murieron 538 niños y más de 3 mil resultaron heridos; en Siria hay 7.7 millones de niños afectados por la violencia de los cuales 1.3 millones se han convertido en refugiados; en Irak 700 niños han sido mutilados y asesinados; en Sudán del Sur 230 mil niños sufren desnutrición aguda severa, 750 mil han sido desplazados y 320 mil viven como refugiados; debido a la crisis del ébola, miles de niños han muerto, miles más se han quedado huérfanos, 5 millones se han quedado sin escuela.

“Es tristemente irónico”, dice Lake, “que en este año en el que se cumple el 25 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, cuando hemos podido celebrar tanto progreso para muchos niños a nivel mundial, se hayan violado de manera brutal los derechos de tantos otros (…) El mundo puede y debe hacer más para lograr que 2015 sea un año mucho mejor para todos los niños. Cada niño que crece fuerte, seguro, saludable y educado es un niño que puede seguir aportando cosas a sí mismo, a su familia, a su comunidad, a su nación y, de hecho, a nuestro futuro común“.

Yo creo, en verdad, que podemos hacerlo mejor entre todos, el primer paso es pequeño pero es el más importante: debemos, por un momento, suspender todas nuestras distracciones y prestar un poco de atención al mundo.

El negocio de las vacunas para niños y niñas

Ollin Rafael/Odisea Global.

Se sabe que las grandes empresas farmacéuticas mantienen los precios de los medicamentos muy altos (de ello dependen sus millonarios beneficios), debido, dicen, a los costes de la investigación y el desarrollo. Los datos, por su puesto, son extremadamente opacos, poco se sabe acerca de las cuentas de las empresas: ¿cuánto gastan en investigación? ¿cuánto les cuesta el desarrollo de tal o cual medicamento? ¿cuánto vale producir cierta medicina? etc. Aunque a veces, cuando sale a la luz algún dato, la sociedad civil se sorprende. Por ejemplo, a raíz del movimiento de los enfermos de hepatitis C en España que reclaman que la sanidad pública se haga cargo de un nuevo tratamiento para curarlos, sabemos que la farmacéutica que desarrolló el medicamento cobra por el tratamiento 60 mil euros, alrededor de un millón de pesos mexicanos. Y ante esta monumental cifra surgen otras preguntas: ¿cuánto dinero invirtió la farmacéutica en el desarrollo de este medicamento? ¿Cuánto tuvo que haber gastado para que cada tratamiento valga un millón de pesos? ¿No sería posible que la empresa, al saber que su medicina le puede salvar la vida a alguien, le esté poniendo precio no al tratamiento sino a la vida? ¿Cuánto vale la vida de una persona? ¿60 mil euros?

Según la Organización Mundial de la Salud, hoy en día, todavía hay 22.6 millones de niños y niñas en todo el mundo que no reciben el paquete de vacunas básicas que les podrían evitar enfermedades graves causantes de discapacidad o muerte. A pesar de que se ha alcanzado una alta cifra de vacunación para algunas enfermedades como la difteria, el tétanos y la tos ferina, aún es muy baja para enfermedades como Haemophilus influenzae tipo b (Hib), causante de la meningitis y la neumonía, el neumococo y el rotavirus. Y es así que, aunque en los últimos años la mortalidad ha disminuido mucho, ha pasado de 12.6 millones de fallecimientos en 1990 a 6.3 millones actualmente, todavía hay millones las muertes de niños pobres que podrían evitarse.

Por esto es tan importante el documento con el que la semana pasada, Médicos Sin Fronteras les exigió a las compañías farmacéuticas GlaxoSmithKline (GSK) y Pfizer que disminuyeran el precio de la vacuna contra el neumococo a 5 dólares por niño en los países en desarrollo. La petición venía acompañada de ”La mejor vacuna: por un acceso sin barreras a vacunas asequibles y adaptadas”, un duro informe sobre los precios de las vacunas que muestra como en los países pobres, entre el 2001 y el 2014, el coste de vacunar a un niño o una niña ha aumentado 68 veces.

Según Rohit Mapani, director de Políticas y Análisis de la Campaña Acceso a medicamentos esenciales de MSF, “el precio por proporcionar el paquete completo de vacunas a un niño es hoy (…) más caro que hace tan solo una década, fundamentalmente porque las grandes compañías farmacéuticas han aumentado los precios a donantes y países pobres de aquellas vacunas con las que ya ganan miles de millones de dólares en los países ricos”, es por ello, continúa Mapani, que “pedimos a los donantes que pongan sobre la mesa una suma adicional de 7.500 millones de dólares para poder pagar las vacunas de los países pobres durante los próximos cinco años, teniendo en cuenta, además, que un tercio de esta cantidad irá destinada a sufragar los elevados precios de una sola vacuna, la antineumocócica (la enfermedad mata cada año alrededor de un millón de niños en todo el mundo). Baste el ejemplo para reflexionar sobre cuanto más dinero de los contribuyentes podría traducirse en más niños vacunados si las vacunas fueran más baratas. Creemos que es momento de que GSK y Pfizer pongan de su parte para hacer las vacunas más accesibles y durante más tiempo, ya que los descuentos que a día de hoy ofrecen estas compañías no son suficientes”.

La vacuna contra el neumococo significa aproximadamente la mitad del costo de todo el paquete de vacunas para niños y niñas. De la venta de esta vacuna GSK y Pfizer ya han obtenido 19 mil millones de dólares, mucho más que el dinero que han invertido.

Por eso, MSF también pide mayor transparencia pues la información sobre las negociaciones entre los estados y las compañías farmacéuticas es de difícil acceso dado que la industria oculta deliberadamente la información para poder controlar los precios. Elder Kate, la asesora de Políticas de Vacunas de la Campaña de Acceso de Médicos Sin Fronteras, dice que “nos encontramos situaciones irracionales en las que países en vías de desarrollo como Marruecos y Túnez pagan por la vacuna contra el neumococo un precio mucho más caro que Francia (…) necesitamos situar la salud pública por delante de los beneficios económicos; las vacunas que salvan la vida de niños no deberían ser un gran negocio”.

Las vacunas no solo salvan vidas según Seth Berkley, presidente de Gavi, the Vaccine Alliance, una organización dedicada a promover la vacunación, también pueden “mejorar a largo plazo las perspectivas educativas de un niño. Y su familia y la comunidad en general pueden beneficiarse de ello”. “Todos sabemos”, continua Berkley en un artículo publicado la semana pasada en El País, “que los niños sanos no necesitan un tratamiento médico o unos cuidados especiales que cuestan tiempo y dinero. Si se evita la enfermedad, los niños tienen mayores oportunidades de crecer sanos, asistir a la escuela y convertirse en miembros productivos de la sociedad. Mientras tanto, y en lugar de quedarse en casa cuidando de sus hijos enfermos, los padres pueden salir a trabajar y aumentar las posibilidades de ganar dinero. Así pues, en vez de incurrir en gastos médicos están incrementando sus ingresos y su capacidad para gastar. El acceso a la vacunación en definitiva repercute en el crecimiento económico”.

Es la hora de que los estados defiendan ante cualquier interés económico el interés de sus ciudadanos y por lo tanto también el de todos los niños, las niñas y los adolescentes. Para lograrlo es imprescindible mayor transparencia. Los ciudadanos de cada país deben exigir que las negociaciones entre sus estados y las empresas privadas se hagan a puertas abiertas.

Esposas y niñas en Turquía

Odisea Global/ Ollin Rafael.

Turquía es un candidato firme desde hace años (2005) a formar parte con pleno derecho de la Unión Europea. Es un país aparentemente moderno, aparentemente democrático y en donde se respetan los derechos humanos, aparentemente.

Para Europa Turquía es la puerta de Asia, allí se asentó Constantinopla renombrada Estambul después de ser conquistada por los turcos otomanos en 1453. Y por eso Europa quiere tener buenas relaciones, por ejemplo, a través de la educación: Turquía forma parte del programa de intercambio estudiantil financiado por la UE llamado Erasmus, es decir, recibe a cientos de estudiantes cada año en sus universidades, jóvenes modernos, libres, democráticos y a su vez envía a cientos de estudiantes turcos a los distintos países que forman parte en el programa y que vuelven habiendo crecido a través de sus experiencias de vida en otros países mediante el contacto con culturas diferentes.

Por esto es sorprendente que, según cálculos del gobierno turco (que se queda corto porque sólo contabiliza los matrimonios registrados), se hayan casado 500 mil niñas en la última década, datos que dejan entrever lo lejos que se encuentra el país asiático de la plena garantía de los derechos de los niños y las niñas.

El problema principal es que en el país asiático todavía es aceptable, según las prácticas sociales y religiosas, el matrimonio entre niños y niñas a pesar de que la ley turca especifica que la edad mínima para contraer matrimonio es de 17 años. La religión y el honor basado en la concepción patriarcal de la sociedad aún son más poderosos que la ley, por ello está tan mal visto que las jóvenes esposas, aunque sean maltratadas y vivan infelices, dejen a sus maridos, incluso pueden llegar a pagar su “falta” con la propia vida. Este es el caso, por ejemplo, de Emine Yayla que, según una nota publicada en el diario El País, contrajo matrimonio a los 15 años y después de escapar de su marido a causa de los malos tratos que sufría fue asesinada a puñaladas. Un “asesinato de honor” lo llaman.

Para UNICEF el matrimonio infantil “viola los derechos humanos independientemente de si la persona involucrada es un niño o una niña, (…) se trata de la forma más generalizada de abuso sexual y explotación de las niñas. Algunas consecuencias negativas son la separación de la familia y los amigos, la falta de libertad para relacionarse con las personas de la misma edad y participar en las actividades comunitarias, y una reducción de las oportunidades de recibir una educación. El matrimonio infantil también puede acarrear trabajos forzados, esclavitud, prostitución y violencia contra las víctimas. Puesto que no pueden evitar las relaciones sexuales ni insistir en el uso del preservativo, las novias menores de edad se exponen a graves riesgos para su salud, como los embarazos prematuros, las infecciones transmitidas sexualmente y, cada vez más, al VIH/SIDA.”

El derecho a elegir y aceptar libremente el matrimonio es reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos firmada en 1948 y  en ella se advierte que el consentimiento no puede ser “libre y completo” cuando una de las partes involucradas no es lo suficientemente madura como para tomar una decisión con conocimiento de causa sobre su pareja. Además, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer establece que el compromiso matrimonial y el casamiento de un niño o niña no tendrán efectos jurídicos (“No tendrán ningún efecto jurídico los esponsales y el matrimonio de niños y se adoptarán todas las medidas necesarias, incluso de carácter legislativo, para fijar una edad mínima para la celebración del matrimonio y hacer obligatoria la inscripción del matrimonio en un registro oficial”).

Según Özlem Basdogan y Nazli Dülger, miembros de Escoba Voladora (Ucan Supurge), una organización dedicada a defender los derechos de los niños y las niñas, “No se puede hablar de una armonía entre las leyes de Turquía y los convenios internacionales firmados. Hay gente en el Gobierno que afirma no estar a gusto con esas incongruencias”, sin embargo, “el Gobierno no está dando la suficiente importancia a este asunto. Los datos que tenemos no están sólo enfocados a los matrimonios con menores, sino que son una parte del estudio más amplio. A la hora de mirar la cuestión es importante buscar el problema concreto y una de nuestras parcelas de trabajo es empujar al Gobierno a tomar estas medidas”.

Turquía no es el único país en el que los gobiernos no atienden adecuadamente este problema, según datos de UNICEF, en los países desarrollados hay 60 millones de mujeres que contrajeron matrimonio o vivían en pareja antes de cumplir los 18 años.

Las vidas de las niñas quedan totalmente marcadas por esta violación de sus derechos. Para UNICEF hay tres consecuencias principales: la primera es que abandonan la escuela con todo lo que ello significa, una pérdida significativa de libertad, de la libertad de desarrollarse adecuadamente y acceder a todas sus posibilidades; la segunda son los problemas de salud debido a la concepción temprana. Muchas de las niñas se embarazan corriendo un riesgo importante para su salud y la de sus hijos. Según UNICEF, los embarazos prematuros aumentan exponencialmente la tasa de mortalidad infantil; y la tercera consecuencia es la violencia que sufren las niñas.

Según indica un estudio que realizó en el 2008 la Universidad turca de Hecattepe (Hacettepe University Institute of Population Studies), casi el 40% de las mujeres turcas entre 17 y 49 años se casó antes de la mayoría de edad y abandonaron sus estudios. Muchas de ellas además sufren problemas psicológicos debido a la maternidad prematura. “Uno de los principales problemas es que todavía hay niñas que ven normal casarse a los 15 años porque lo hicieron sus madres y abuelas. La educación es importante, pero por ejemplo antes las niñas no iban al colegio y se casaban con la persona que decidían sus padres; ahora se casan cuando salen del colegio con la persona que deciden sus tutores. Algunas familias, por ejemplo, si ven que la niña no es buena estudiante piensan que no podrá encontrar un buen trabajo y deciden que la mejor opción es casarla”, dice Basdogan.

Si Turquía quiere acceder a la llamada modernidad debe empezar por respetar algunos de sus fundamentos tales como el respeto a los derechos de todos los niños y las niñas aunque tenga que acabar con algunas de sus concepciones morales y religiosas.

Niños y niñas sin techo en España

Odisea Global/ Ollin Rafael

La semana pasada fue presentado en España el informe Niños, niñas y jóvenes sin hogar en España y los datos que muestra son muy graves. Dice que en el país ibérico viven 40 mil niños, niñas y adolescentes tutelados por el estado, 10 mil más en el año 2007, lo cual pone de manifiesto las dificultades por las que en los últimos siete años han pasado los ciudadanos españoles sobre todo, y esto lo reconoce el informe, debido a los recortes sociales y los desahucios que han venido ocurriendo desde que las instancias económicas le han exigido al país más austeridad debido a la necesidad de salir de la crisis. Curiosamente la austeridad en lugar de sacar a los países de la crisis ha provocado situaciones de pobreza aún más graves que las que había, lo cual es bastante normal cuando dejas sin protección social a los cada vez más numerosos ciudadanos vulnerables de tu país. Desde el inicio de la crisis 800 mil niños y niñas han caído bajo el umbral de la pobreza, según un informe de UNICEF (Los niños de la recesión), el mayor aumento de los países desarrollados, solo por detrás de México y Estados Unidos (2 millones y 1.7 millones, respectivamente) gravísimo en un país en las que los desempleados han perdido su derecho al uso de la seguridad social dado que no cotizan.

Hoy, la macroeconomía del país parece estar retomando la senda del crecimiento sin embargo, los ciudadanos de a pie siguen en la caída libre del desamparo. Este panorama es desalentador sobre todo para los niños y las niñas, los más vulnerables en estos casos, no hace falta más que revisar el informe del estado de la infancia en el mundo realizado por UNICEF para darse cuenta que los datos de países desarrollados como España o en vías de desarrollo como Brasil, han empeorado sustancialmente desde la puesta en marcha de las medidas de austeridad y que a pesar de ellas las grandes fortunas en esos países han aumentado exponencialmente haciendo crecer de manera abrupta la brecha social.

Según el sumario de la investigación que realiza la Fundación Simetrías como parte de un estudio más amplio dentro del Programa Daphne de la Comisión de Justicia de la UE (http://agreenment.altervista.org/wordpress/wp-content/uploads/2013/06/Spain-Summary-Report.pdf), en España hay alrededor de 2 millones de niños y niñas viviendo en pobreza, de esos, 33 mil dependen del Estado, el número más alto de toda la Comunidad Europea, y 14 mil viven en sus refugios, 10 mil de ellos son menores 6 años. Pero el problema más urgente son los que viven en familias sin techo y sin comida de los cuales no hay cifras oficiales. Otro de los grandes problemas es el de los niños y niñas inmigrantes no acompañados muchos de los cuales son invisibles ya que no forman parte de ningún sistema de registro, esto incluyendo a niñas atrapadas por traficantes de blancas que están sufriendo abusos sexuales.

Lo más descorazonador de todo es que gran parte de esto, a pesar de la crisis, pudo haberse evitado si se hubiesen tomado las medidas adecuadas, según Carmelo Angulo, presidente del Comité español de UNICEF, medidas que no eran desconocidas para las fuerzas políticas, “Las políticas que se aplican importan mucho. Hay países que han conseguido, no sólo minimizar el impacto de la crisis, sino reducir la pobreza de los niños”. La clave está en las políticas sociales, tal es el caso de países como Chile, Eslovenia o Polonia que a pesar de la crisis han disminuido su pobreza infantil frente a países como España en el que el sistema impositivo y la política social, caída en la inversión en infancia y la austeridad, han contribuido a aumentar la, cada vez más enorme, desigualdad.

Niños y niñas enfermos de VIH/SIDA

Odisea global/Ollin Rafael

Por ejemplo, una niña en… digamos, Uganda, la podemos llamar Agnes Nabukalu. Nabukalu tiene 15 años y ha perdido a sus dos padres debido a una terrible enfermedad que mata muy rápido sobre todo a aquellos que son más pobres, trabaja haciendo mandioca. Su cara y sus palabras reflejan una madurez poco común entre los niños de su edad. Nabukalu cuenta que tiene tres hermanos pequeños y que cuida como puede de todos ellos, también dice que tuvo que abandonar la escuela para trabajar y que ahora es lo único que hace, apenas le alcanza para comprar lo básico.

Según UNICEF, en 1995, el 42% de los huérfanos de Uganda habían perdido a sus padres a causa del SIDA, en 2003, los datos indicaban que la situación había empeorado y que ya eran el 48% de los 2 millones de huérfanos del país, es decir, 940 mil. Pero en el todo mundo hay alrededor de 15 millones de niños, niñas y adolescentes menores de 18 años que han perdido a uno o a ambos progenitores debido al VIH/SIDA. Por el otro lado esta enfermedad ha infectado también a millones de niños, UNICEF calculaba que en el 2007 había dos millones y medio de niños y niñas menores de 15 años enfermos, la mayoría en países pobres, y que ya habían muerto 290 mil.

Gran parte del problema, además de la propia enfermedad, es que los niños y las niñas se vuelven mucho más vulnerables, aumenta su pobreza, pueden perder su hogar, abandonan la escuela, sufren discriminación y la falta de oportunidades esenciales y finalmente, con mucha probabilidad, una muerte prematura.

Debido a la celebración la semana pasada del Día Mundial contra el Sida, ONUSIDA, la organización de la ONU dedicada a erradicar esta terrible enfermedad, dio a conocer que, según sus cálculos, cada día mueren 500 niños debido al SIDA, la mayoría en países africanos y asiáticos pobres, el 80%, 3.2 millones de ellos en el África subsahariana. Esto significa que cada año mueren alrededor de 250 mil niños y niñas por una enfermedad que hoy día es tratable. Se sabe que los niños que son atendidos a tiempo con retrovirales tienen muchas oportunidades de tener una vida más o menos saludable, y que si no son atendidos a tiempo el 80% de ellos morirá antes de cumplir los 5 años. Según los datos presentados por ONUSIDA, en el 2013 solo el 30% de los niños y niñas infectados estaban recibiendo tratamiento con antirretrovirales.

Agnes Nabukalu, la niña de Uganda, no sabe todo esto, no sabe que hay miles como ella, no sabe que sus padres todavía podrían estar vivos si se hubiesen tratado con antirretrovirales, no sabe que sus hermanos están infectados, pero tampoco tiene tiempo de pensarlo, apenas duerme cociendo mandioca para que todos coman.

Los niños soldado de EI

Odisea Global/ Ollin Rafael

Todos están vestidos de negro, se forman, hacen flexiones, reciben golpes en el estómago. Un hombre que parece su instructor pasa uno a uno, ellos permanecen con los brazos alzados, primero un puñetazo de un lado, después del otro y repite unas cuantas veces, finalmente con una patada los lanza hacia atrás. Ellos se levantan del suelo, se sacuden un poco la ropa y cuando ya están listos de nuevo viene un palo que se les revienta en el vientre, ellos permanecen serios y resisten. Es un duro entrenamiento militar y si parecería brutal con adultos parece aún más terrible tratándose de niños. No pasan del metro y medio pero se comportan como fieros soldados. Como indica la leyenda del video, son niños entrenados por el Estado Islámico.

Según cálculos de UNICEF, 300 mil niños y niñas en todo el mundo participan en grupos y fuerzas armadas con diversas funciones: combatientes, cocineros, porteadores, mensajeros, espías o por motivos sexuales. La primera definición de niños soldado se hizo en los Principios de Ciudad del Cabo en 1997, cuando se estableció que un “niño soldado” era “toda persona menor de 18 años de edad que forma parte de cualquier fuerza armada regular o irregular en la capacidad que fuera, lo que comprende, entre otros, cocineros, porteadores, mensajeros o cualquiera que acompañe a dichos grupos, salvo los familiares. La definición incluye a las niñas reclutadas con fines sexuales y para matrimonios forzados. Por consiguiente, no se refiere sólo a un niño o niña que lleva o ha llevado armas, sino también a los que prestan servicios de otro tipo para los grupos armados, aunque no participen directamente en el combate”.

texto
La situación es muy grave, es un crimen de guerra con el que los niños y las niñas pierden totalmente sus derechos. Según el último informe de la Representante Especial del Secretario General para la Cuestión de los Niños y los Conflictos Armados que llega hasta julio del 2013, el escenario de los últimos años ha empeorado. Los conflictos armados en Siria, Malí, República Centroafricana o Sudán del Sur han supuesto un significativo empeoramiento de la situación. UNICEF remarca la importancia de que el 40{f985fdf11b6d79d408bfcbbd084de38491dd64619d507064abcb442c24c22aae} de estos casos sean niñas pues es necesario visibilizarlas. En su página, UNICEF pone el testimonio de una de ellas. China Keitesti, una niña excombatiente, narra, “Es mucho más difícil para una niña. Para empezar, pierdes tu identidad como mujer: tienes que llevar un uniforme militar, botas, debes llevar pelo corto… no se te permite usar pintalabios ni nada que recuerde que eres una chica. No se te permite ser una mujer: cambia tu forma de hablar, tu forma de moverte, incluso tu forma de estar simplemente de pie… todo. Además eres menospreciada y humillada: imagina tener 16 años y no poder recordar cuántos hombres han tocado tu cuerpo y han abusado de tí. Muchas niñas de apenas 13 años se convierten en madres sin tener el cariño de una familia ni nadie que les cuide, sin padre ni madre, sin nadie que les diga “estoy aquí para apoyarte, yo te protejo”. En el frente las chicas se ven obligadas a cometer atrocidades sólo para demostrar que no son unas cobardes, y eso nunca se olvida. Te sientes sucia y sin valor, pierdes completamente tu autoestima y crees que no mereces que nadie te quiera. Para los chicos también es terrible, pero no puedo hablar por ellos, porque yo lo viví como mujer.”

Cada guerra parece consistir en la lucha por la sobrevivencia de aquellos que participan en ella, por eso es tan difícil hacer que los grupos en conflicto cumplan normas internacionales firmadas en tiempos de paz, por eso o porque, por ejemplo el EI (Estado Islámico), simplemente no conciben de ninguna manera tener que someter su juicio a entidades supranacionales a las que no consideran de ninguna manera como fuentes de autoridad. Sin embargo hay algunas posibilidades, una de las maneras, por ejemplo, es la forma en que se hizo con el Proceso de Kimberley en el que los estados firmantes se comprometían a no comprar diamantes extraídos en zonas en conflicto. Sería interesante saber, por ejemplo, quién está comprando el petróleo extraído en los territorios controlados por EI.

Por el momento las cosas están así y urge hacer algo para cambiarlas. Los niños y niñas del video no están perdidos, hay que rescatarlos y devolverles su niñez, de ellos depende en parte el futuro del planeta.

 

A 25 años de la Convención sobre los Derechos del Niño

Odisea Global/ Ollin Rafael

El 20 de noviembre se cumplieron 25 años de la Convención sobre los Derechos del Niño, sin embargo la situación de los niños, las niñas y los adolescentes no parece haber mejorado mucho. Si volteamos hacia un lado vemos a los niños y niñas de Siria, en el otro a los huérfanos del ébola, más allá a las enormes tasas de mortalidad infantil por causas evitables, a los niños y niñas trabajadores de Latinoamérica, al aumento de la pobreza infantil en Europa, etc. Pero veamos en algunos datos ¿cuánto hemos avanzado?

En el informe de UNICEF, El estado mundial de la infancia 2015, la organización internacional ve un avance significativo. Desde la Convención, dice el informe, “millones de niños se han beneficiado de los avances. Cuando los gobiernos, sus asociados internacionales, las empresas y las comunidades han aportado dinero y energía para cumplir con sus obligaciones en virtud de la Convención, han salvado y mejorado las vidas de cientos de millones de niños”, sin embargo, a pesar de la magnitud de los avances que “han sido profundos en ámbitos esenciales, como la supervivencia infantil, la educación o el acceso al agua potable”, continúa el informe, sigue habiendo “demasiados niños que aún hacen frente al futuro sin que se hayan resuelto sus necesidades o materializado sus derechos, y con todo su potencial frustrado.”

Ningún país ha acabado con los problemas de los niños, las niñas y los adolescentes. Por una parte, “los países de bajos ingresos siguen albergando concentraciones de pobreza y situaciones de desventaja”, por la otra, en los países de ingresos medios, los más desiguales, viven los niños y las niñas más pobres. Lamentablemente, el nivel de desarrollo que van a experimentar los niños a lo largo de su vida está ligado a una “lotería” por el lugar en el que nacen y la situación de su familia.

Según indica el informe de UNICEF:

• El 20% de las mujeres del mundo más acomodadas tienen 2,7 veces más posibilidades que el 20% de las más pobres de contar con la presencia de un asistente calificado durante el parto. En Asia meridional, las mujeres más ricas tienen casi cuatro veces más probabilidades que las más pobres de disfrutar de este beneficio. A nivel mundial, al 79% de los niños menores de 5 años más ricos se les registra al nacer, pero sólo el 51% de los más pobres gozan del derecho a una identidad oficial. Y mientras que el 80% de los niños que viven en las ciudades tienen su certificado de nacimiento, esto ocurre solamente entre el 51% de los que viven en zonas rurales.

• El 20% de los niños más pobres del mundo tienen el doble de probabilidades que el 20% de los más ricos de sufrir retraso en el crecimiento debido a la mala alimentación, y de morir antes de su quinto cumpleaños. Los niños de las zonas rurales sufren una desventaja similar en comparación con los que viven en las zonas urbanas.

• Casi 9 de cada 10 niños del 20% de los hogares más ricos de los países menos adelantados del mundo van a la escuela primaria, en comparación con sólo cerca de 6 de cada 10 de los hogares más pobres. La diferencia puede ser muy grave incluso en los países de ingresos medios. En Nigeria, por ejemplo, el 94% de los niños de los hogares más ricos asistió a la escuela, en comparación con el 34% de los niños de los hogares más pobres.

• Independientemente de la riqueza, las niñas siguen sin poder asistir a la escuela. Por cada 100 niños matriculados en la escuela primaria en África occidental y central, sólo lo están 90 niñas. La exclusión es más grave en la escuela secundaria, donde hay solamente 76 niñas matriculadas por cada 100 niños.

• Las adolescentes tienen más probabilidades de estar casadas o en unión a los 19 años que sus homólogos masculinos, y menos posibilidades que los niños de tener un conocimiento amplio del VIH. En Asia meridional, los niños tienen casi dos veces más posibilidades que las niñas de poseer estos conocimientos con los que se pueden proteger a sí mismos.

• Casi tres cuartas partes (o alrededor de 1.800 millones) de los 2.500 millones de personas de todo el mundo que aún no tienen acceso a mejores servicios de saneamiento viven en las zonas rurales. Los datos de Bangladesh, la India y Nepal, por ejemplo, muestran muy pocos avances entre 1995 y 2008 en la mejora de la cobertura de saneamiento del 40% de los hogares más pobres.

Como podemos ver, sí hay avances, pero muchos niños y niñas han sido excluidos de ellos. El esfuerzo no ha sido suficiente y aún queda muchísimo por hacer. Hoy el tema fundamental, dice UNICEF, es el de la desigualdad. “Reducir las disparidades no es solamente lo que se debe hacer de una manera correcta –cumpliendo así con el espíritu de la Convención sobre los Derechos del Niño– si no que es también lo que se debe hacer desde un punto de vista estratégico, que facilite la obtención de avances prácticos. A medida que la comunidad mundial comienza a configurar el programa para después de 2015, y a actuar en base al mismo, el desmantelamiento de los obstáculos económicos, políticos, institucionales y culturales que se interponen entre los niños y sus derechos debe ser una prioridad central.”

Matrimonios forzosos

Odisea Global/ Ollin Rafael

Marrakech es una bellísima ciudad al suroeste de Marruecos, al pie de la cordillera Atlas que se perfila 2,400 kilómetros por el norte de África desde Túnez hasta el océano atlántico. Según se cuenta, Perseo, mítico héroe griego, convirtió al Titán Atlas en piedra después de cortarle la cabeza a Medusa formando el gran macizo rocoso que sujeta al cielo y a la tierra. Han pasado ya siglos desde su fundación pero poco parece haber cambiado en la ciudad, sus edificios, sus alminares recortados en el horizonte parecen salir de otro tiempo. Los atardeceres son de color rojo intenso y las noches estrelladas debido a la sequedad del ambiente. Marrakech fue fundada hace casi mil años, en 1064, por Youssef Ibn Tachfin, el primer emir de la famosa dinastía de los almorávides que algunas décadas después conquistaría parte de la península Ibérica.

atlasEs aquí, en esta ciudad, donde debemos imaginar a una muchacha, una niña de 17 años que yace en el hospital con la cara desfigurada y llena de golpes, es el costo de su delito, un delito anclado en la antigua tradición, ser mujer. Tiempo atrás la niña fue violada por un joven; a él, como castigo (como lo establecía el artículo 495 del código penal marroquí, ahora modificado, aunque la costumbre se mantiene), lo obligaron a casarse con ella. Sin embargo, ella continuaba queriendo tener su propia vida y después de que su marido fuese condenado a una pena de seis meses de prisión, le pidió el divorcio, gran error, los códigos del “honor”, de la “hombría” y, otra vez, de la tradición, no lo permitieron, él la golpeo y después desfiguró su cara con un afilado cuchillo que probablemente inundó la noche con un brillo carmesí. El hombre, con el cuello inflamado y un calor que le quema el pecho, le asegura que ella no estará con nadie más.

El de esa niña no es un caso aislado, también podemos recordar un suceso similar hace dos años cuando una joven, también marroquí se suicidó con matarratas en la casa de los padres de quien la había violado y era su marido.

Según un informe de UNICEF, “Girls are not property”, presentado en Londres el julio pasado, más de 700 millones de mujeres en todo el mundo han sido obligadas a casarse aun siendo niñas. Adicionalmente, 250 millones fueron obligadas a casarse antes de los 15 años. En los países en desarrollo, más de 60 millones de mujeres de entre 20 y 24 años contrajeron matrimonio o vivían en pareja antes de haber cumplido 18 años. La mayoría de estos matrimonios ocurren en Asia, pero sobre todo en la India que concentra el 33{f985fdf11b6d79d408bfcbbd084de38491dd64619d507064abcb442c24c22aae}.

Malala Yousafzai, Premio Nobel de la Paz por su lucha en la defensa de los derechos de las niñas y niños de todo el mundo, dijo que no deberían ser respetadas las tradiciones que fueran en contra de los derechos humanos. “Las niñas no son propiedad de nadie, tienen derecho a elegir su destino. Cuando lo hacen se beneficia todo el mundo”, dijo por su parte Anthony Lake, director de UNICEF, en la presentación del informe.

Para UNICEF, las causas principales del matrimonio infantil, son la desigualdad y la discriminación. Las familias pobres creen que las niñas son una carga económica por lo que casarlas puede ayudar a la familia y otros piensan que un matrimonio temprano protegerá a las niñas frente al peligro de sufrir agresiones sexuales. Por otra parte está el hecho de que casando a las niñas se asegura su docilidad y obediencia en el hogar del esposo y se maximiza su reproducción.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALas consecuencias de esto son terribles, las niñas abandonan la escuela limitando enormemente sus posibilidades de desarrollo, si se embarazan prematuramente su vida y su salud se pone en riesgo y dado que ya, en principio, están en un ambiente que las tiene en poca consideración, se exponen a la violencia y los malos tratos.

Para el director del Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas, “las soluciones deben ser locales, puestas en práctica con las comunidades, las familias y las propias niñas, con el objetivo de cambiar la visión y romper la cadena que perpetua tanto las escisiones como los matrimonios forzados”.

La tarde en Marrakech se inclina y las primeras estrellas, las más brillantes, comienzan a salir. El cielo yace despejado y limpio y si cierro los ojos un momento siento bajo mis pies el peso enorme de la historia. Puedo incluso imaginarme en lo más alto de un alminar, recorriendo toda la ciudad con la mirada, el ruido de las plazas y el mercado llega hasta mí como un susurro, veo a lo lejos el Atlas y casi puedo distinguir la figura del gigante, me pregunto cómo somos capaces producir tanta belleza y al mismo tiempo ejercemos una violencia tan terrible contra nuestros semejantes.

Actualización: el 21 de noviembre la Asamblea de la ONU aprobó una resolución en la que condena el matrimonio infantil y presentó medidas concretas para abordar el problema que afecta a 15 millones de niñas cada año en todo el mundo. Nota.

Página 1 de 41234