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Sudán del Sur y los niños soldado

Ollin Rafael / Odisea Global.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés) advierte que en el conflicto de Sudán del Sur se siguen reclutando niños soldado, ya van 12 mil. En un comunicado de prensa publicado la semana pasada, UNICEF alertó que en el conflicto civil de Sudán del Sur se siguen reclutando niños para la guerra. Condenamos, dice el comunicado, “de forma enérgica el secuestro de decenas de niños, algunos de apenas 13 años, por un grupo armado cerca de Malakal, en el norte de Sudán del Sur.”

Uno de los equipos de UNICEF desplazados a la zona informó que 89 niños habían sido secuestrados mientras hacían sus exámenes en un colegio de Wau Shilluk, una comunidad en el estado del Alto Nilo, y advirtieron que el número de niños y niñas secuestrados podría ser mucho mayor. Según algunos testimonios, “los soldados armados rodearon la comunidad y registraron casa por casa. Los niños mayores de 12 años fueron llevados por la fuerza.”

En diciembre del 2013 comenzó la enésima etapa de un conflicto social y político arrastrado desde la descolonización y que se ha convertido en una guerra civil a gran escala que hasta el día de hoy no encuentra su fin.

Sudán del Sur fue parte del Sudán Anglo-egipcio bajo dominación colonial inglesa, que después de su independencia en 1956 se convirtió en la República de Sudán hasta 1985 cuando un golpe militar acabó con su endeble democracia. Sudán de Sur, con etnias de religión animista y cristiana, quedó bajo el dominio del norte de mayoría musulmana, oprimido por medio de una violencia que se convirtió en caldo de cultivo de la guerra. El problema subyacente a todo esto fueron las fronteras artificiales establecidas por el colonialismo occidental que no tuvieron en cuenta la diversidad de las regiones dado que primaba la lógica económica y política, en gran medida, miope de las potencias dominadoras.

Una vez estos territorios lograron independizarse, muchas de las fronteras coloniales se mantuvieron a sangre y fuego por los nuevos poderes que, más débiles que los antiguos, vieron surgir en sus territorios el conflicto natural de la diversidad atada por fuerzas antinaturales. Por si fuera poco, estos conflictos fueron alentados por algunos poderes de occidente que vieron en ellos la oportunidad de mantener los beneficios sin la necesidad de invertir nada en la administración del territorio. Es así que los poderes coloniales siguieron dominando el territorio a través de una fuerza menos visible pero más férrea: la del terrible colonialismo económico de nuestros días.

En 1983 inició la guerra civil entre grupos independentistas del sur y el ejército sudanés que duró hasta el año 2005 cuando se firmó un debil acuerdo de paz que garantizaba mayor autonomía al territorio del sur. En 2011 Sudán del Sur realizó un referéndum de independencia en el que ganó la mayoría secesionista y que condujo a la proclamación de independencia el 9 de julio de ese mismo año. Lamentablemente, Sudán del Sur posee gran cantidad de reservas de petróleo que hacen que el estado más joven del mundo sea un diamante deseado. El 15 de diciembre del 2013 el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán intentó un golpe de estado que fracasó pero que provocó el inicio de la guerra civil disfrazada de un conflicto étnico entre las dos tribus principales del país, los dinkas y los nuer, pero detrás de la cual se haya, como bien dice el periodista especializado Chema Caballero, una lucha entre grandes potencias por el control de los pozos de petróleo que utilizan y manipulan las diferencias internas para conseguir sus propios objetivos.

Remontándonos un poco en la historia podemos verlo todo más claro. Según se narra en una investigación del diario El País, Estados Unidos que durante la guerra de independencia entre el Norte y el Sur, impuso sanciones al gobierno de Jartum en su apoyo a Juba, esto es, apoyando al sur contra el norte, provocó graves consecuencias económicas para el gobierno sudanés que tuvo que pedir ayuda a China, Irán y a Rusia. Para China fue una bendición pues con ello consiguió el petróleo que buscaba para alimentar su enorme crecimiento al adquirir el 78% de la producción del país y construyendo un gaseoducto para su transporte hasta el mar. Al ver esto, las empresas norteamericanas presionaron a su gobierno para que acelerara la independencia del sur que, como ya vimos, posee la mayoría de las reservas de crudo. Sin embargo, una vez lograda la independencia, el gobierno del sur no cambió los contratos con las empresas chinas. Viendo que sus amenazas no llegaban a buen puerto y que el presidente Kiir se hacía de oídos sordos Estados Unidos decidió, de manera oculta, fomentar un golpe de estado a través del vicepresidente Riek Machar. El 15 de diciembre del 2013 Machar inició la rebelión.

Según Chema Caballero, “Este tipo de maniobras, que prolonga los juegos de la guerra fría aunque alguno de los actores cambie, ponen de manifiesto que lo único que importa en Sudán del Sur es el control de uno de los campos petrolíferos más lucrativos del continente, el cual genera miles de millones de dólares para el país más joven de África, para lo cual multinacionales y gobiernos se alían, una vez más.”

Después de tantos años de conflicto, gran parte de la infraestructura del país está dañada o completamente destruida, lo que significa un grave problema para la población que se encuentra bajo durísimas condiciones de vida. El año pasado, UNICEF lanzó una Misión de Respuesta Rápida para paliar algunas de las consecuencias del conflicto, sobre todo para ayudar a las 30 mil madres y a sus hijos que carecen de los servicios básicos. En una de esas misiones, el periodista Mike Pflanz, corresponsal del The Daily Telegraph de Londres, fue para ver en primera persona lo que estaba sucediendo (esta narración se puede leer en el diario español El País). Pflanz se encontró con un país destruido y necesitado de toda la ayuda internacional posible.

La guerra se está llevando entre los pies a miles de personas (alrededor de 550 mil), entre ellos muchos niños y niñas (120 mil menores de 5 años). Por esto, la denuncia de UNICEF sobre el reclutamiento de niños soldado es tan importante. Pflanz cuenta: “Al menos uno de los que cargaban con un AK-47 era un niño, un chico que apenas tendría 14 años. Los otros eran algo mayores o quizás no. Se envían informes de manera repetida sobre niños que son reclutados para formar parte de grupos armados que combaten en el conflicto de Sudán del Sur. Desde que estoy aquí, ya me han contado dos historias de adolescentes que deberían ir a la escuela en lugar de estar ingresados en hospitales recuperándose de heridas de bala.”

UNICEF: 2014, AÑO DEVASTADOR PARA LA INFANCIA POR LA VIOLENCIA

Ollin Rafael / Odisea Global.

Para UNICEF 2014 ha sido un año devastador para la infancia y esto se ha debido, según el organismo internacional, a un aumento generalizado de la violencia. Los conflictos armados en todo el mundo han dejado un reguero de sangre que ahora mismo parece imparable. Los niños y las niñas han sido expuestos en muchas partes del mundo al hambre, a la violencia extrema, al reclutamiento forzoso, a las enfermedades graves, a la pérdida de sus familias, a la trata de personas, etc. “Ha habido niños asesinados mientras estudiaban en el aula y mientras dormían en sus camas; niños que han quedado huérfanos o que han sido secuestrados, torturados, reclutados, violados e incluso vendidos como esclavos. Nunca en la historia reciente tantos niños fueron sometidos a este tipo de indescriptible brutalidad”, dijo Anthony Lake, director ejecutivo de UNICEF. Pero lo más increíble es, como dice el periodista argentino Martín Caparrós en su libro sobre el hambre, que hemos podido quedarnos sentados en nuestras casas sin hacer nada o casi nada.

Según la neurociencia, una de las virtudes esenciales del ser humano, algo que ha permitido que la especie sobreviva a lo largo de milenios, es su capacidad para la compasión. Hay neuronas especializadas, las neuronas espejo, que permiten que el cerebro reaccione a las situaciones vividas por los otros, es decir, la reacción natural de todo ser humano frente a otro que necesita ayuda es ayudar.

Y nosotros no preguntamos: ¿Acaso hemos perdido esa capacidad?

La respuesta es no, no lo hemos hecho, seguimos siendo perfectamente aptos para empatizar con los otros, sin embargo, somos capaces de poner un filtro que permite que nos olvidemos rápidamente de aquello que no nos afecta de forma inmediata. Decidimos en nombre de nuestra comodidad evitar pensar no sólo en nuestra falta de acción para cambiar las cosas sino en las consecuencias de nuestra forma de actuar.

Algunas investigaciones recientes han descubierto que el sentir empatía por los otros depende en gran medida de que estemos del humor adecuado para ponerle atención al mundo que nos rodea y no tan ensimismados como para no ver más allá de nosotros mismos.

Según dice el psicólogo Daniel Goleman, es justamente la empatía lo que nos separa de los psicópatas que son capaces de apagar la parte de su cerebro que les hace sentir compasión y se pregunta si no nos estaremos convirtiendo en una sociedad psicópata, porque es precisamente lo que hacemos cuando decidimos no pensar en las tragedias que nos rodean. Suspendemos esa parte del cerebro que nos hace ser empáticos y tener un comportamiento compasivo.

Por ejemplo, es evidente que todo aquello que consumimos tiene efectos en la realidad que nos rodea y, sin embargo, fingimos que somos ajenos a ellos y a sus consecuencias ecológicas, de salud pública, sociales y de justicia económica: “Lo tenemos a la vista pero no lo vemos”. Nos hemos convertido en víctimas de un sistema que nos distrae de lo importante mediante necesidades superfluas.

Goleman pone un ejemplo terrible: el algodón, cuenta, es muy resistente a los tintes textiles y cuesta mucho trabajo que adquiera color por lo que aproximadamente el 60% del colorante que se usa se convierte en agua residual que contamina los acuíferos de la zona en donde se fabrica; los epidemiólogos han descubierto que la incidencia de cáncer en la sangre, leucemia, en niños y niñas que viven cerca de estas fábricas es bastante más alta que en otras regiones, sin embargo, nosotros, los consumidores, nos ponemos esa camiseta azul o roja o verde sin pensar en ello.

De la misma manera, vemos todos los días las calamidades que azotan el mundo, nos afectan un número limitado de segundos e incluso minutos si somos muy empáticos, pero después volvemos a lo que estábamos haciendo sin detenernos demasiado tiempo a pensar en la forma en que eso podría cambiar, imaginando que no hay nada que hacer. Pero nos equivocamos pues cada acción particular hecha de manera compasiva ayuda en un cambio profundo, desde consumir de manera más responsable hasta cooperar en las campañas de UNICEF, ACNUR, Save the children, Greenpeace, etc.

El año pasado ha sido un mal año para la infancia y esto continúa hoy. Según datos de UNICEF, 15 millones de niños están atrapados en conflictos violentos en República Centroafricana, Irak, Sudán del Sur, el Estado de Palestina, Siria y Ucrania, incluidos los desplazados internos o quienes viven como refugiados; 230 millones de niños viven en países o zonas de conflicto armado; 54 mil niños se quedaron sin hogar en Gaza debido a un conflicto que duró 50 días y en el que murieron 538 niños y más de 3 mil resultaron heridos; en Siria hay 7.7 millones de niños afectados por la violencia de los cuales 1.3 millones se han convertido en refugiados; en Irak 700 niños han sido mutilados y asesinados; en Sudán del Sur 230 mil niños sufren desnutrición aguda severa, 750 mil han sido desplazados y 320 mil viven como refugiados; debido a la crisis del ébola, miles de niños han muerto, miles más se han quedado huérfanos, 5 millones se han quedado sin escuela.

“Es tristemente irónico”, dice Lake, “que en este año en el que se cumple el 25 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, cuando hemos podido celebrar tanto progreso para muchos niños a nivel mundial, se hayan violado de manera brutal los derechos de tantos otros (…) El mundo puede y debe hacer más para lograr que 2015 sea un año mucho mejor para todos los niños. Cada niño que crece fuerte, seguro, saludable y educado es un niño que puede seguir aportando cosas a sí mismo, a su familia, a su comunidad, a su nación y, de hecho, a nuestro futuro común“.

Yo creo, en verdad, que podemos hacerlo mejor entre todos, el primer paso es pequeño pero es el más importante: debemos, por un momento, suspender todas nuestras distracciones y prestar un poco de atención al mundo.

Los niños y niñas del país más joven del mundo: Sudán del sur

Odisea Global/Ollin Rafael

Mike Pflanz es un periodista, corresponsal en África, que tiene su base de operaciones en Kenia, hace unos meses decidió unirse a una misión de respuesta rápida de UNICEF, activada por la terrible situación de crisis alimentaría que está sufriendo Sudán del Sur, el estado soberano más joven del mundo, que proclamó su independencia de Sudán el 1 de julio del 2011. Lamentablemente su nacimiento ha sido seguido de un conflicto armado entre las distintas comunidades tribales debido a la escasez de recursos y esto ha dejado al país en una condición desastrosa.

La parte álgida del conflicto inició en diciembre del 2013 y provocó que casi dos millones de personas tuvieran que abandonar sus hogares. Según datos de UNICEF 1.4 millones de personas se ha desplazado a zonas más seguras dentro del país pero 467,900 se han tenido que ir a países vecinos. Esta situación ha puesto en riesgo la vida de 50,000 niños y niñas menores de 5 años, además de que se calcula que 11,000 niños han sido reclutados para combatir como soldados. También, según UNICEF, 1.5 millones de personas están en situación de inseguridad alimentaria, calificada en nivel 4 en una escala en la que solo hay 5, aunque se piensa que a principios del próximo año el número de personas en esta situación será de 2.5 millones. Por si esto fuera poco, de los 850,000 niños y niñas menores de 5 años que sufren algún grado de desnutrición 250,000 necesitan ayuda urgente, el doble que hace un año.

Es debido a esta situación que UNICEF junto con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), ha activado un plan de respuesta rápida compuesto por 29 misiones con las que hasta el momento se han alcanzado a 557,000 personas, de las cuales 118,000 son niños y niñas menores de 5 años. En las misiones se “reparte comida, se analizan casos de desnutrición, se trata a niños con desnutrición aguda, se proporcionan servicios sanitarios básicos e inmunización, así como suministros de agua potable y saneamiento, se realiza un registro de menores no acompañados para reunificarlos con sus familias, y se apoyan actividades educativas básicas”, dice un comunicado de UNICEF.

En una de esas misiones participó Mike Pflanz, que narra el extraordinario trabajo que están realizando las organizaciones internacionales en aquel territorio a través de un diario publicado estos días por el periódico El País. Viajan durante horas sobre un territorio enorme y en gran parte vacío sobre un helicóptero ucraniano que los deja en una pequeña aldea llena de lodo, sin apenas agua potable, que intenta sobrevivir a las inclemencias de la guerra y la pobreza. “Todos dormimos en tiendas y usamos letrinas y cubos de agua para ducharnos y asearnos. Toda nuestra comida y nuestra agua potable (para 19 personas durante 10 días) han llegado en helicóptero. Una compañera ya se ha llevado una sorpresa cuando una serpiente verde y negra de un metro ha pasado deslizándose por su lado. Nos explican que los escorpiones son endémicos. La mayoría de la aldea está cubierta por unos dos palmos de barro y nosotros llevamos puestas botas de goma”, cuenta el periodista.

Kiech Kuon, es el nombre de la aldea a la que ha llegado el equipo de UNICEF, son 50 cabañas pero cuenta con un centro de salud que atiende a 50,000 personas de los alrededores, lo malo del centro de salud es que hace 10 meses que está cerrado por falta de dinero, lo cual significa obviamente que esas 50,000 personas no tienen ni un solo médico. Y por eso es tan importante la tarea que lleva acabo UNICEF, aunque esta sea breve, solo 10 días, y con pocos recursos. Los médicos que acompañan la misión apenas pueden hacer diagnósticos genéricos pues no tienen equipo de laboratorio para realizar sus análisis, por eso, en casi todas las ocasiones, recetan algún antibiótico de amplio espectro y monodosis de pasta de cacahuate de alto valor energético. Eso es todo lo que pueden hacer. “No son sólo los niños los que carecen de un centro de salud adecuado”, cuenta Pflanz, “también he conocido a Nyaruach Del, que me contó que el día antes de llegar nosotros a Kiech Kuon, tuvo un aborto cuando llevaba siete meses de embarazo. Parecía muy entera teniendo en cuenta que esto había ocurrido hacía solo cuatro días. Dice que sus otros tres hijos nacieron en el centro de salud, con ayuda profesional. «Si la clínica hubiera estado abierta el bebé podría haber sobrevivido», dice muy poco enfadada en comparación con la rabia que yo hubiera sentido de haber ocurrido esto a algún conocido mío. «No había nadie que me pudiera ayudar, ¿qué más podía hacer?», pregunta Nyaruach discretamente. Otra vez la misma pregunta. Es otro momento muy duro”.

En estos días aciagos es esperanzador ver que todavía hay personas que trabajan por los demás.

Bajo el Estado Islámico no hay derechos para los niños y las niñas

Odisea/Ollin Rafael

Es muy difícil saber lo que está sucediendo en los territorios ocupados por el Estado Islámico aunque se puede intuir que no es nada bueno. Otro frente más abierto en el Medio Oriente en donde la situación ya es insostenible. A veces las interpretaciones más obcecadas de la religión tienden a volverse radicales y a dañar a los más débiles. El Estado Islámico está imponiendo un imperio de terror en los territorios que se encuentran bajo su dominio, sobre todo Siria e Irak en donde se calcula que ya hay 2 millones de desplazados por la violencia y de los cuales 400 mil son niños y niñas, y no solo es la imposición de las visiones más radicales de la ley islámica, la sahría, sino la total ceguera con que la aplican, obviamente los derechos humanos son inexistentes. El 5 de agosto 40 niños y niñas de la minoría Yazidi murieron como consecuencia directa de esa violencia. “Los niños son especialmente vulnerables, y también son los más afectados por la violencia continua, el desplazamiento y los enfrentamientos en Irak”, dice UNICEF en un comunicado en el que también “reitera su llamamiento urgente para que todos los niños sean protegidos y puedan recibir de manera inmediata la ayuda que necesitan para salvar sus vidas.”
Hay información, según Leila Zerrougui, la representante especial del secretario general de la ONU para los niños y los conflictos armados, de que los niños están siendo reclutados para combatir con el EI, se encargan de transportar armas, hacer guardia, arrestar civiles, pero lo peor son los niños que “han sido usados como atacantes suicidas”, añadió.
Por su parte el presidente de la Comisión de Investigación de la ONU sobre Siria, Paulo Sergio Pinheiro, dijo esta misma semana que ”los niños (sirios) son obligados a presenciar ejecuciones y posteriormente a caminar en medio de los cuerpos crucificados en las plazas (…) El adoctrinamiento de los niños es una prioridad para el Estado Islámico” y la “inacción (del consejo de seguridad de la ONU) les ha permitido a las fuerzas beligerantes actuar impunemente y ha atizado aún más la violencia que está destruyendo a Siria”. “El EI es el que más provecho saca de esta situación”, se quejó el brasileño. “Ya no confío en que la enumeración de los miles de muertos y desplazados sea motivo para que ustedes actúen”, concluyó amargamente. La estrategia seguida por el EI en Siria, según la ONU, es la misma que está siendo llevada a cabo en Irak, en donde se calcula que desde el inicio del conflicto al menos 700 niños y niñas han muerto o sufrido mutilaciones.
No se pierdan el siguiente video de The Syrian Campaign una acción lanzada en Reino Unido para intentar que los líderes mundiales se pongan de acuerdo para poner fin al sangrante conflicto.

Niños y niñas sin derechos en la guerra de la República Centroafricana

Odisea/Ollin Rafael

Serengino Nicolette Divina es una niña de 13 años de edad que, como a casi todas las niñas de su edad, le gusta ir a la escuela. El problema es que Serengino vive en la República Centroafricana en donde no es tan fácil. Desde hace meses, el país está viviendo una crisis de violencia, desplazamientos e inestabilidad que ha obligado a cerrar escuelas, un espacio que muchas veces constituye el único lugar de normalidad dentro del caos. Lamentablemente, parece que el conflicto aún se alargará; algo en las profundidades ha sido tocado y ahora volver atrás resulta imposible. Demasiada sangre se ha derramado y el perdón no parece factible. La niña Nicolette huyó a un campamento cercano con su familia después de que los rebeldes atacaran su comunidad. “Los selekas regresaron el domingo. Cuando regresaron yo no lo sabía, había ido a comprar el pan para el almuerzo y luego me iba a ir a la escuela. Cuando fui a comprar el pan, comenzaron con amenazas. Mi padre dijo que volviera a casa y no saliera. Cuando volví a la casa, había selekas matando y masacrando gente y saqueando. Por eso mi padre dijo que no podíamos quedarnos en nuestro vecindario”.
Para algunos funcionarios de UNICEF que se encuentran en el país centroafricano es horrible la crueldad y la impunidad con la que los niños y las niñas han sido y siguen siendo asesinados y mutilados. Según el organismo de las Naciones Unidas para la protección de los niños y las niñas, en los primeros meses del 2014 aumentó la violencia a niveles que no tenían precedentes y hoy apenas ha disminuido. Los ataques sectarios y las represalias lanzadas por la milicia anti-Balaka, autodefensas cristianas, y los combatientes de ex-Séléka, milicias musulmanas, constituyen graves violaciones contra los niños y las niñas. Los niños están siendo usados como armas de guerra, “son cada vez más un objetivo de la violencia debido a su religión o a su comunidad”, dijo Manuel Fontaine, director regional para África occidental y central de UNICEF.
No importa el origen del conflicto armado, ya sea religioso, económico o político, dice la ONU, en casi todos se comete el mismo crimen: reclutar a niños como soldados. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas, en este momento hay por lo menos conflictos en 20 países en los que está sucediendo esto; alrededor de 300 mil niños y niñas están participando directamente en guerras. En la República Centroafricana no es diferente. Los grupos rebeldes y las milicias progubernamentales han reclutado niños para combatir y niñas para ser usadas como esclavas sexuales; se calcula que suman 6 mil. Solo en los primeros dos meses del conflicto, 133 niños, según datos de UNICEF, fueron asesinados y mutilados; además, se verificaron casos de extrema violencia en el que niños fueron decapitados. En Boali, una ciudad al noroeste de la capital, una de cada cuatro víctimas ha sido un niño o una niña.

Todo empezó hace meses, cuando en marzo de 2013, Séléka, una coalición de grupos principalmente musulmanes, se quiso imponer a sangre y fuego sobre una población mayoritariamente cristiana y animista. En diciembre del mismo año, las tornas giraron y fueron grupos cristianos quienes se vengaron de los musulmanes, “se abrió la veda de caza al musulmán, en vendetta por las vidas que se cobraron los SLK en el pasado. Cabellera por cabellera”, cuenta José Mas Capos, coordinador de emergencias de Médicos Sin Fronteras en la República Centroafricana, un ciclo que no se consiguió frenar ni con la llegada de 8 mil militares franceses y africanos, ni con la evacuación de la población musulmana. Después de eso la espiral de violencia no ha cesado, va y viene, primero unos, después los otros siguen matándose. “A finales de mayo tres jóvenes musulmanes encuentran la muerte eviscerados, castrados, cuando se dirigían a un partido de fútbol reconciliatorio. Tres días después, unos jóvenes musulmanes que han tomado la determinación de pasar al ataque, en lugar de esperar a que los degüellen poco a poco como a reses en el corral del Pk5, arrojan granadas al interior de una iglesia, la Iglesia de Fátima, cosechando casi una veintena de cabezas”, narra el coordinador de MSF.
Hasta agosto UNICEF había logrado liberar a mil niños de las milicias pero la liberación es un proceso muy complicado y lento. El personal de UNICEF tiene que explicar a los comandantes la responsabilidad de los militares en la protección de los civiles, incluidos los niños y las niñas, pero también redefinir quién entra en la categoría de “niño”, porque para muchos de los comandantes solo son niños los menores de cinco años de edad. Una vez liberados, los niños se incorporan a un programa de rehabilitación preparado por la organización internacional.
UNICEF ha pedido a los dirigentes gubernamentales, comunitarios, religiosos y de la sociedad civil que contribuyan para poner fin a la violencia y trabajar juntos en favor de la reconciliación. “No hay futuro para un país donde los adultos pueden atacar violentamente a niños inocentes con impunidad”, concluyó Fontaine.

50 días de combate en la Franja de Gaza y 469 niños menos

Odisea Global/ Ollin Rafael

Fueron 50 días de combate entre las fuerzas militares israelíes y milicias palestinas en Franja de Gaza. Las razones sostenidas por los invasores era que el lanzamiento de cohetes desde el territorio ocupado ponían en riesgo a su población, 50 días después del inicio de las hostilidades, cientos de cohetes y misiles después, el resultado es absolutamente devastador, en la Franja de Gaza se destruyeron 14 mil casas y se dañaron múltiples infraestructuras, muchas pagadas por fondos de ayuda internacional para el desarrollo de la Franja, además de escuelas habilitadas por la ONU en donde muchos se refugiaron suponiéndolas intocables, aunque lo más terrible han sido las pérdidas de vidas.
Han muerto más de 2 mil palestinos, casi todos civiles y una cuarta parte de ellos niños y niñas; hay 3 mil niños heridos y otros centenares huérfanos. En el otro bando se cuentan 64 militares muertos en enfrentamientos con milicias palestinas y dos civiles, uno de ellos un niño. Casi medio millón de personas, según datos de la ONU, una cuarta parte de la población de la Franja de Gaza, se han visto desplazadas de sus hogares, 280 mil ahora se encuentran en instalaciones de la UNRWA (Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos). Del otro lado, 400 familias israelíes han pedido a su gobierno ser evacuados.
Según UNICEF, más de 350 mil niños y niñas tendrán que recibir atención psicológica, “Los niños soportan la carga de un conflicto que ellos no han creado. Los combates están causando un terrible sufrimiento en los niños y tienen consecuencias devastadoras en la infraestructura de la que dependen para su salud, educación, protección y bienestar,” dijeron esta misma semana en un comunicado.
Al orfanato de la ONU han llegado 300 nuevos huérfanos aunque se calcula que su número llegará hasta los 1,500. Amir Hamad, uno de esos niños que vio a sus padres morir, le explica a un periodista del periódico El País, “Preferiría estar muerto antes que haberme quedado solo sin mi madre y mi padre (…) Mis padres se estaban tomando un café después de la ruptura del ayuno cuando una bomba cayó sobre nuestra casa. Los vi a los dos en el suelo y comprendí que estaban muertos”. Así es la vida en la Franja.

Gaza y los niños

Ollin Rafael
Es imposible ver lo que está pasando hoy en Gaza y no hablar de ello. Lamentablemente la imagen más escalofriante de la guerra, es una imagen común: la de los niños y niñas asesinados por el ejército Israelí. La última noticia es la de los cuatro niños que fueron alcanzados por un misil teledirigido mientras jugaban fútbol en la playa. Parte de lo terrible del asunto es que ni siquiera esas imágenes provocan una acción concreta de los organismos internacionales que podrían hacer algo.
En los primeros 8 días de bombardeos, los menos graves hasta ahora, de las 200 personas que murieron el 46% eran niños, niñas y mujeres según las cifras proporcionadas por Naciones Unidas.
Según el testimonio de Hatem, un testigo de la tragedia, “Estábamos aquí en la playa, pasando la tarde, como hacemos otras veces. Los chicos estaban corriendo y jugando en la orilla cuando el misil cayó. ¿Qué objetivo estratégico hay aquí? Los israelíes dicen que atacan a Hamás. ¿Dónde está Hamás aquí? ¿Solo han matado civiles, nada más que civiles?”, mientras que otro de los asistentes a la escena se preguntaba, “¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están los derechos humanos?”
Mientras tanto, Israel conminaba a los habitantes de la franja a abandonar sus casas e ir a lugares “seguros”, refugios de la ONU en donde ya se encuentran hacinados 81 mil palestinos, aunque un anciano de 60 años, Naim Ragab, sentado en el suelo del hospital, comentaba que “en Gaza no existe tal sitio”.
Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí, afirmó que “Nuestros objetivos son militares, pero desafortunadamente hay bajas civiles que lamentamos y que no buscamos”, declaraciones que se contradicen con la imagen de los niños corriendo en la playa, el estruendo y la mancha de humo bajo de la cual no quedan más que cuerpos mutilados.
Por su parte, el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, mientras hablaba con uno de sus asesores y cuando pensaba que aún estaba fuera del aire, hizo unos comentarios sobre la situación calificándola de “infernal”, “Está aumentando significativamente. Tenemos que ir allí. Pienso que deberíamos ir esta noche. Es una locura quedarse sentado sin hacer nada”. Cuando fue preguntado por los periodistas agregó, “Reaccioné, obviamente, de la manera que cualquiera lo haría cuando se trata de niños y de civiles”.

La ONU condena el ataque: “Es un ultraje moral y un acto criminal” (El País)

(4 de agosto de 2014) La ONU manifestó este domingo su profunda “consternación” por el “criminal” nuevo ataque israelí contra una de sus escuelas en Gaza, refugios donde se cobijan, pero sobre todo buscan protección y seguridad, miles de palestinos que han abandonado sus casas huyendo de los bombardeos.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, no quiso suavizar sus críticas al ataque ante una de las escuelas de su agencia para los refugiados palestinos (UNRWA) en Rafah, al sur de Gaza, que causó la muerte de al menos diez civiles palestinos.

Este “acto criminal y ultraje moral” constituye “otra brutal violación de la ley humanitaria internacional”, condenó Ban a través de un portavoz de Naciones Unidas. Es el tercer ataque con consecuencias mortales contra uno de estos centros de la ONU, y el segundo en menos de una semana. El 30 de julio, 15 palestinos murieron y medio centenar resultaron heridos al ser bombardeada una escuela en Yabalia (al norte de la Franja).

La UE lamenta la pérdida de vidas, pero insiste que Israel tiene derecho a defenderse

La ONU reclamó una “investigación rápida” del ataque de ayer y que los responsables “respondan” ante la justicia. Los refugios de Naciones Unidas deben ser “zonas seguras, no zonas de combate”, insistió el organismo internacional, que incidió en que se había informado “repetidamente” a las Fuerzas Armadas de Israel de la ubicación de este tipo de refugios.

Ban se declaró igualmente “consternado” por la escalada de la violencia desde el fracaso del último alto el fuego acordado, el 1 de agosto, que duró apenas hora y media. Todas las partes deben volver a negociar una tregua y acudir a El Cairo a buscar una solución, dijo. “Esta locura tiene que terminar”, subrayó.

EE UU también se declaró “consternado” por el “vergonzoso” ataque en las inmediaciones de la escuela y exigió una investigación “completa y rápida”, tanto de este último ataque como de los anteriores a otras instalaciones de la ONU en la zona. Israel “debe hacer más para cumplir sus propios estándares y evitar la muerte de civiles”, dijo en un duro comunicado la portavoz del Departamento de Estado, Jennifer Psaki, que, como la ONU, destacó que el Ejército israelí conoce las coordenadas de las instalaciones de la ONU en la Franja.

También la Unión Europea pidió el fin “inmediato” de la “intolerable” violencia en Gaza, aunque subrayaron el derecho “proporcionado” de Israel a defenderse de los cohetes de las milicias de Hamás. En un comunicado conjunto, los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, aseguraron que deploran “la terrible pérdida de vidas” que se está produciendo en la Franja. Los líderes europeos insistieron en que Israel “tiene el derecho a vivir en paz en sus fronteras reconocidas”, pero agregaron que “la legítima defensa tiene que mantener proporcionalidad”.

El ministro británico de Asuntos Exteriores, Philip Hammond, calificó la situación en Gaza de “simplemente intolerable”, y consideró que “debe ser abordada”, en declaraciones publicadas ayer por el dominical The Sunday Telegraph. Los comentarios de Hammond se producen después de que Ed Miliband, el líder del Partido Laborista —principal grupo opositor—, opinara el sábado en un comunicado que el jefe del Ejecutivo, David Cameron, está “equivocado” al no oponerse a los ataques de Israel contra los palestinos, una acusación que Downing Street consideró “una mala interpretación” de la postura del Gobierno británico.

La ONU además ha advertido de que Gaza podría sufrir un desastre sanitario inminente. El sistema público de salud está “cerca del colapso”, con numerosos hospitales cerrados o fuertemente dañados por los bombardeos, además de constantes apagones desde que Israel destruyó la única central eléctrica de la Franja. A ello se unen las malas condiciones de higiene provocadas por el hacinamiento en los lugares donde la población ha buscado refugio. “Estamos ante un desastre humanitario y de salud. Los combates deben cesar de inmediato”, advirtió el sábado el coordinador humanitario de la ONU en Gaza, James Rawley.

En la madrugada de este domingo, Israel ha anunciado un nuevo alto el fuego “humanitario” de siete horas en algunas partes de Gaza (excluye por ejemplo el este de Rafah, donde aún siguen los combates). Está previsto que dure desde las 10 de la mañana (una hora menos en la España peninsular) del lunes y las cinco de la tarde, para “facilitar la entrada de ayuda humanitaria” y que los desplazados vuelvan a sus casas. No obstante, precisa un portavoz del Ejército citado por el diario israelí Haaretz, responderán si son atacados.